O por qué los leotardos siguen siendo necesarios hoy en día. No se trata de practicar ballet o algún tipo de danza moderna, o ser medio ochentero para ir al gimnasio. Se trata de esto:
Y se llama WIN.
De todas formas, yo sigo prefiriendo a mis héroes sin vestimentas que sugieran ciertas... formas que preferiría conocer y comprobar durante la acción. Pero no puedo negar que lo clásico se gana su lugar y se lo queda. Así como FOREVER D:
2010/05/11
2010/04/22
Qué más auto que leerse a uno mismo luego de años
Tengo demasiada abundancia de sueño, estoy pletórica de querer irme a dormir, como para poner una entrada decente, pero lo que pongo a continuación es algo que debía sí o sí escribir (así como para auto-humillación).
Recordé que tenía un Fotofail y me puse a leerlo, for old times sake. No tenía nada de foto porque me la pasaba poniendo imágenes de anime (damn, alerta de weaboo, menos mal que me salvé, de lo contrario, me habría vuelto mi peor enemigo) y lo fail estaba en que, pese a que escribía historias bastante buenas (que me lo parezcan luego de cinco años algo tendrá que decir), eran demasiado depresivas, así como para mal. Damn. Daaaaaaamnnnn.
Y abusaba tanto de los puntos suspensivos. Damn. Daaaaaaaaaammmmnnn.
Menos mal que ahora, no sé si tengo derecho (pero como dice la canción, y win para quien sepa a cuál me refiero, es mi derecho, está en la constitución) a decirlo, maduré o estoy siendo parasitada por seres extraterrestres o de otra dimensión con un grado de adaptabilidad mayor al mío que, a su vez, por tener esta relación simbiótica me brindan su supervivencia mejorada o lo que sea... Pero ya no me pongo tan llorona por chingadas/mamadas/pavadas.
Literariamente, por otra parte, mi escritura pasó de ser filosófica/poética/sentimental/existencialista a WTF. Será... ¿será un progreso?
Etiquetas:
fail,
reflexiones
2010/04/19
Reseña: Clash of the Titans (2010)
Ayer fui a ver Clash of the Titans (Furia de Titanes) con unos amigos. A diferencia de las otras películas épicas (no el sentido de OMFG aaaaawesome, sino en el sentido literario de narración de hechos heroicos y etc.) que he visto antes (Troya, 300, entre otras), esta vez no estaba informada del trasfondo literario que le da sustento a la película. Y, créanme, para disfrutarla es mejor no saberlo. Yo la vi y la disfruté, pero de haber sabido cómo iba la historia, habría sido una geek cualquiera buscado errores y diferencias continuamente. Así que voy a hacer primero una pequeña crítica en torno a la adaptación de mitología a cine y luego me iré de lleno a hablar sólo de la película.
Release the kraken!...
Lo que sucede con Clash of the Titans es que, como en su versión de 1981, toma varios elementos de la mitología griega y crea una historia que al público lego (no ese Lego™, el otro lego) le parece consistente y lo divierte. Pero hay bastantes diferencias. Primero, ¿titanes? No hay titanes como tales. A menos que si eres un bastardo rudo y heroico pases a ser titán (en ese caso habría bastantes). Porque dudo que le llamen titanes a los dioses, si ellos son más poderosos y superiores que.... bueno, que cualquier cosa, si son dioses después de todo.
También vemos que, al contrario del mito, Perseo no se queda con Andrómeda, sino con Io, que originalmente es amante de Zeus (algo que ni aparece en la película porque seguir los mitos sería desviarse de la trama).
Otro asunto es la reducción de personajes. En la película, la madre de Perseo es esposa de Acrisio, rey de Argos. En el mito, es la hija de Acrisio quien tiene a Perseo. También por intervención de Zeus, aunque no con forma humana como sale en pantalla, sino en forma de lluvia dorada (una clara alusión a una inusual parafilia que ya podrán imaginarse...).
Quizás el punto más sad but true es lo que ocurre con el kraken. La verdad es que el kraken no es griego. Está asociado a las mitologías nórdicas. Lo que los antiguos griegos tenían era el ceto (si pensaron en cetáceo, ¡muy bien! Pero cállense y sigan leyendo), que también era un bicho enorme de las profundidades, pero no era la misma cosa que nuestro amado kraken.
Hay más aberraciones, pero mejor no me hagan caso y disfruten la película. Eso si es lo que desean luego de leer la reseña a continuación.
Clash of the Titans - And Titans really clashed (spoilers!)
La trama de la película es bastante sencilla, lineal y entendible por todos. Supongo que la clasificación para mayores de 7 años es aplicable, sobre todo porque no hay ningún besito especial ni esas cosas :(
Perseo es un bebé a la deriva que está encerrado en un baúl bien fancy, y por su hado y el bien de la trama, es encontrado por una pareja de pescadores. El niño crece sabiendo de su origen, pero además goza del cariño de sus padres, así que no hay problema, no extraña para nada el baúl ni a la pálida señora muerta que estaba ahí con él. Crece. Pasa el tiempo y se nos muestra a un Perseo de poco más de 20 años (aunque Sam Worthington representa más sus verdaderos 30 y pocos y ya no se ve tan tan juvenil. Además, ¿ese corte de cabello? ¿Qué cree? ¿Que estamos en Avatar? Damn. no sé cuándo podría ver un griego antiguo con corte militar), pescador y con una familia feliz. Aunque no tan feliz, porque los dioses no han sido muy bondadosos y la pesca escasea. Y escasea a la entrada de Argos, justo en el momento en que los soldados de dicha polis se ponen a jugar con la enorme estatua de Zeus que hay en un alto promontorio y la botan al mar, así como botar un edificio de 20 pisos al mar, yeah.
Pero decía...
Hades descarga la ira del Olimpo sobre los insolentes soldados y de paso se cargan con la familia de Perseo. Éste es rescatado y llevado hasta los gobernantes de Argos. Nuevamente otra insolencia mortal, de parte de la reina Cassiopea (supongo que la clasificarían como milf), hace que Hades aparezca nuevamente y dé la sentencia central de la película: o sacrifican a Andrómeda para solventar sus insolencias, o el kraken será liberado para arrasar con Argos.
La gente, cobarde, quiere que muera Andrómeda porque ahí les vuelve el temor a los dioses y se quieren quedar calladitos. Pero los demás no quieren. Sobre todo porque descubren que Perseo es semidios y le encomiendan un grupo de soldados rancios o muy novatos para vencer al kraken y proteger a Andrómeda.
En el camino luchan con escorpiones gigantes (que son cool, pero se notan demasiado computarizados), y luego se amigan con quienes los controlan, que son unos genios (alerta de mitología árabe) con cara de árbol. Van donde las tres parcas (asumo que son esas) que les revelan que Medusa podría convertir al kraken en piedra con su mirada, pero nadie puede controlar a Medusa (ajaja, qué simpático). Ah, y también le dicen a Perseo que morirá.
Pero van donde Medusa, casi todos mueren (incluido el genio, sniff), salvo Perseo, que se hace con la cabeza aún serpenteante de la mujer y se va volando en Pegaso (que le da su fuerza, lol) y llega donde el kraken. Luego de luchar contra los esbirros voladores de Hades, logra convertir en piedra al kraken, pobrecito él, y salva a Andrómeda. Sólo que al final él no la pesca y se va. Y se va para ser finalmente recompensado por Zeus, quien trae de vuelta a la vida a Io. Y son felices para siempre, obvio.
La película es bastante entretenida y admito que superó mis expectativas. Tiene su humor raro, como el guiño que le hace a la versión de 1981 con la lechuza mecánica, Bubo. Tiene bonita estética, aunque demasiadas salidas que no son para nada griegas, así que no piensen en ellos cuando vayan a verla, porque ellos no tienen dioses en armaduras, ni comían pan tipo marraqueta, ni se pintaban como para ir al Nirvana, ni quedaban cerca de desiertos árabes con escorpiones digitales, ni tampoco simplificaban o mezclaban las tramas mitológicas.
En entretención: ★★★★★
En historia: ★★☆☆☆
En arte: ★★★☆☆
Para mí, sin embargo, lo más awesome fue Liam Neeson como Zeus:
Release the kraken!...
Lo que sucede con Clash of the Titans es que, como en su versión de 1981, toma varios elementos de la mitología griega y crea una historia que al público lego (no ese Lego™, el otro lego) le parece consistente y lo divierte. Pero hay bastantes diferencias. Primero, ¿titanes? No hay titanes como tales. A menos que si eres un bastardo rudo y heroico pases a ser titán (en ese caso habría bastantes). Porque dudo que le llamen titanes a los dioses, si ellos son más poderosos y superiores que.... bueno, que cualquier cosa, si son dioses después de todo.
También vemos que, al contrario del mito, Perseo no se queda con Andrómeda, sino con Io, que originalmente es amante de Zeus (algo que ni aparece en la película porque seguir los mitos sería desviarse de la trama).
Otro asunto es la reducción de personajes. En la película, la madre de Perseo es esposa de Acrisio, rey de Argos. En el mito, es la hija de Acrisio quien tiene a Perseo. También por intervención de Zeus, aunque no con forma humana como sale en pantalla, sino en forma de lluvia dorada (una clara alusión a una inusual parafilia que ya podrán imaginarse...).
Quizás el punto más sad but true es lo que ocurre con el kraken. La verdad es que el kraken no es griego. Está asociado a las mitologías nórdicas. Lo que los antiguos griegos tenían era el ceto (si pensaron en cetáceo, ¡muy bien! Pero cállense y sigan leyendo), que también era un bicho enorme de las profundidades, pero no era la misma cosa que nuestro amado kraken.
Hay más aberraciones, pero mejor no me hagan caso y disfruten la película. Eso si es lo que desean luego de leer la reseña a continuación.
Clash of the Titans - And Titans really clashed (spoilers!)
La trama de la película es bastante sencilla, lineal y entendible por todos. Supongo que la clasificación para mayores de 7 años es aplicable, sobre todo porque no hay ningún besito especial ni esas cosas :(
Perseo es un bebé a la deriva que está encerrado en un baúl bien fancy, y por su hado y el bien de la trama, es encontrado por una pareja de pescadores. El niño crece sabiendo de su origen, pero además goza del cariño de sus padres, así que no hay problema, no extraña para nada el baúl ni a la pálida señora muerta que estaba ahí con él. Crece. Pasa el tiempo y se nos muestra a un Perseo de poco más de 20 años (aunque Sam Worthington representa más sus verdaderos 30 y pocos y ya no se ve tan tan juvenil. Además, ¿ese corte de cabello? ¿Qué cree? ¿Que estamos en Avatar? Damn. no sé cuándo podría ver un griego antiguo con corte militar), pescador y con una familia feliz. Aunque no tan feliz, porque los dioses no han sido muy bondadosos y la pesca escasea. Y escasea a la entrada de Argos, justo en el momento en que los soldados de dicha polis se ponen a jugar con la enorme estatua de Zeus que hay en un alto promontorio y la botan al mar, así como botar un edificio de 20 pisos al mar, yeah.
Aquí está Argos, arriba de Esparta
Obviamente los dioses se enfurecen, aunque siempre se nos recalca que Zeus quiere a sus creaciones humanas por sobre cualquier otra cosa (semi-dudoso). Así que, desde el Olimpo, le dice a su hermano Hades que ya, bueno ya, imponga respeto a esos ***** de puta. En esta parte llama la atención lo hermoso de la ambientación. Todo brilla en el Olimpo y es bello, y aquel lugar donde se muestra a los dioses escogiendo el destino de los humanos, es bastante genial. Están los puestos de los 12 dioses del Olimpo -lindas sillas- y al centro de ese círculo hay una suerte de mapa de todo el mundo que controlan, entonces a veces Zeus se para ahí y es como si pisara el mundo, como todo un dios. Hades lo hace también, pero él es un poco lastimero. El techo del lugar también es increíble porque está por completo formado con pequeñas estatuas de cada ser humano, por lo que, cuando la cosa se pone fea, los humanos se caen y ya no queda mucho techo :( Lo que impacta negativamente es la representación de los dioses. Sus auras son geniales porque inspiran mucho respecto y ese brillo difuminado en verdad los hace parecer divinos. Pero... ocupan armaduras, y las diosas además tienen armaduras tipo corset y unos peinados que hasta María Antonieta envidiaría. En mi opinión, esa combinación de Saint Seiya con rococó no le va bien a los dioses. Hay que pensar como griegos. A ellos les gusta la carne, y en sus tierras hace calor, entonces no se abrigan mucho, ¿mm? Por eso todo el mundo con sus togas locas (ok, sé que el término propiamente tal es latino, pero se acepta), y felices. También me molestó la poca participación de los demás dioses en general. A ellos les encanta causar conflicto y, sin embargo, casi todos callaron. Aunque quizás estuvo bien, porque cuando Apolo o Hermes tuvieron sus segundos en pantalla, fue un desastre. El primero, con su bigotito de Cantinflas y Hermes cuya sexualidad es tan dudosa como el Jerjes de 300. Ese retrato medio espiritual que hacían de los griegos en general (no positivamente) era tan hindú que ya veía que alguno se ponía a recitar los Upanishads.
Pero decía...
Hades descarga la ira del Olimpo sobre los insolentes soldados y de paso se cargan con la familia de Perseo. Éste es rescatado y llevado hasta los gobernantes de Argos. Nuevamente otra insolencia mortal, de parte de la reina Cassiopea (supongo que la clasificarían como milf), hace que Hades aparezca nuevamente y dé la sentencia central de la película: o sacrifican a Andrómeda para solventar sus insolencias, o el kraken será liberado para arrasar con Argos.
La gente, cobarde, quiere que muera Andrómeda porque ahí les vuelve el temor a los dioses y se quieren quedar calladitos. Pero los demás no quieren. Sobre todo porque descubren que Perseo es semidios y le encomiendan un grupo de soldados rancios o muy novatos para vencer al kraken y proteger a Andrómeda.
En el camino luchan con escorpiones gigantes (que son cool, pero se notan demasiado computarizados), y luego se amigan con quienes los controlan, que son unos genios (alerta de mitología árabe) con cara de árbol. Van donde las tres parcas (asumo que son esas) que les revelan que Medusa podría convertir al kraken en piedra con su mirada, pero nadie puede controlar a Medusa (ajaja, qué simpático). Ah, y también le dicen a Perseo que morirá.
Pero van donde Medusa, casi todos mueren (incluido el genio, sniff), salvo Perseo, que se hace con la cabeza aún serpenteante de la mujer y se va volando en Pegaso (que le da su fuerza, lol) y llega donde el kraken. Luego de luchar contra los esbirros voladores de Hades, logra convertir en piedra al kraken, pobrecito él, y salva a Andrómeda. Sólo que al final él no la pesca y se va. Y se va para ser finalmente recompensado por Zeus, quien trae de vuelta a la vida a Io. Y son felices para siempre, obvio.
La película es bastante entretenida y admito que superó mis expectativas. Tiene su humor raro, como el guiño que le hace a la versión de 1981 con la lechuza mecánica, Bubo. Tiene bonita estética, aunque demasiadas salidas que no son para nada griegas, así que no piensen en ellos cuando vayan a verla, porque ellos no tienen dioses en armaduras, ni comían pan tipo marraqueta, ni se pintaban como para ir al Nirvana, ni quedaban cerca de desiertos árabes con escorpiones digitales, ni tampoco simplificaban o mezclaban las tramas mitológicas.
El famoso Bubo
En entretención: ★★★★★
En historia: ★★☆☆☆
En arte: ★★★☆☆
Para mí, sin embargo, lo más awesome fue Liam Neeson como Zeus:
Etiquetas:
awesomeness,
cine,
recomendaciones,
reseñas
2010/04/12
Ristorante Paradiso o una llamativa opción de vida XD
Entrada weaboo.
Yumm, pasta...
No he visto del todo la serie, la verdad es que comencé a verla hoy (por lo que obviamente no puedo hacer una magnánima reseña) y lo que diré a continuación es lo que me llamó la atención.
Ristorante Paradiso es un anime (creo que se nota por la imagen, duh), que no trata de grandes cosas, sino solo de una chica que de un pueblito italiano viaja a Roma y comienza una vida ahí. Es de esos anime que tratan de cosas de la vida, bien ligero y ameno. Más detalles del asunto... La tipa esta (que tiene un corte de cabello similar al mío) fue medio abandonada por su madre y criada por sus abuelos, pero ahora, a sus 21 años, va a Roma con el intento de jugarle una mala pasada a su abandonadora de menores, pero al final no pasa eso. Lo que pasa es que, primero, la tipa queda medio encantada por el ambiente ñoño del restaurant, donde todos los que trabajan ahí son hombres guapos de mediana edad con lentes (culpa de la madre). Luego, ella queda prendada en particular de uno de ellos (Claudio, el tipo de lentes. Ok, no. El que está al lado izquierdo de la tipa -nuestra izquierda, la derecha de ella-, con una mirada así como que no quiere la cosa). Después de eso, ella entra a trabajar como aprendiz de chef (porque la mamá era la nueva esposa del dueño del restaurant y... en buen chileno, pituto).
Yumm, pasta...
No he visto del todo la serie, la verdad es que comencé a verla hoy (por lo que obviamente no puedo hacer una magnánima reseña) y lo que diré a continuación es lo que me llamó la atención.
Es típico de las series de anime tener elencos de harem en las que hay un solo chico y como mil tipas, generalmente con descomunales ubres y voces demasiado y enfermantemente kawaiiiiiii (ugh). Luego también se fue volviendo típico lo inverso: tienes una chica (tonta y hueca como -inserte aquí el nombre que desee-), sin mucha gracia, pero honesta de corazón e intenciones (clichémente, igual hay variaciones. Como la protagonista de Yamato Nadeshiko Shichi Henge -dios, el lado japo de la ñoñería es fuerte en mí-, que era una desadaptada social, con gustos raros y grotescos, con espinillas y malos hábitos de higiene), rodeada de una tanda de chicos guapos que son ficcionalmente amables con ella (porque, admitámoslo, si no hay dinero de por medio, NADIE es así de simpático y amoroso contigo). Mientras en el primer caso la principal preocupación es cuánto control de calidad le puede hacer el protagonista a las ubres y cuánta ropa interior ve en el camino, en el segundo, la protagonista es una suerte de The Bachelorette. Si nos detenemos a pensarlo, en ambos casos prima el instinto de supervivencia de la especie.
Lo que pasa en Ristorante Paradiso, quería decir, es bastante curioso, porque aquí ocurre más o menos el segundo caso, sólo que los tipos son lo suficientemente maduros para ser galanes dentro de los límites de su trabajo (restaurant con graaaan clientela femenina), pero no para darle vanas ilusiones a la protagonista (sobre todo porque hay tipos casados y felices, y un viudo). Ella se enamora de un solo tipo y ese es su objetivo. Pero, vamos, ¿un cast de tipos guapos maduuuuuuros? ¿Una serie que trata de una chica de 21 que se empecina en conseguir el amor de alguien que le dobla la edad incluso? Dos palabras:
Wow. Japón.
Yo apruebo esto.
Etiquetas:
recomendaciones,
weaboo
2010/04/06
Yo y los otros
Este es Jamie Madrox (aka Multiple Man). Ya les comentaba de él en el post pasado. Jamie, aparte de ser mi tipo, salvo por lo douchebag que es generalmente, tiene el poder de crear una copia de sí mismo cada vez que golpea a alguien o recibe un golpe. Esto me hace pensar en muchas cosas, en serio.
La primera de ellas, parte con trío (u orgía) y termina conmigo. La segunda de ellas, es una que el mismo Jamie se ha hecho antes: si Jamie Madrox tuviera sexo con Jamie Madrox, ¿sería masturbación?
Pero la tercera interrogante, y la que pretendo desarrollar a continuación (porque quiero mantenerme familiar... Ok, dentro de lo posible quiero mantenerme familiar en este blog. Aunque no dejaré de pensar en las otras preguntas mientras escribo lo que verán ya), si bien de todas formas guarda relación con la segunda interrogante, tiene que ver con lo siguiente: el desprendimiento de la persona.
Hit the monkey...
Si hay algo a lo que le temo, es a eso. Y le temo porque me ha pasado en bastantes -quizás demasiadas- ocasiones, y no es nada agradable. Es terrorífico.
El desprendimiento de la persona -y si nadie ha acuñado el término es mío ® y ™- es un fenómeno caracterizado por una pérdida (por fortuna) parcial (no me ha pasado de forma definitiva, así que no sabría asegurarlo más allá) de la noción del yo. Un compañero de la universidad una vez me dijo que eso que me pasaba era ascender al Nirvana. Pero, les digo, si eso es el Nirvana, me quedo con la banda...
La sensación es extraña porque no hay sensación. Es algo de lo que te das cuando luego de que ha sucedido. Como cuando tienes mucha prisa y sólo bastantes horas después, cuando vas al baño, te das cuenta de que te pusiste al revés la ropa interior. Sólo que no es así de divertido de contar. Antes me ocurría a menudo que "me iba" de mi cuerpo y "regresaba", y era al momento de regresar que sentía todo el peso del yo, de mí misma y todas esas terminologías (medias tontinas a veces) psicológicas en torno al sujeto. El self. Ese peso era abrumador, porque no sentía el alivio de regresar, sino la amargura de volver a ser un yo, de tener que perder la posibilidad de ser eso tan abstracto y universal como no tener noción en absoluto de uno mismo.
Quizás ahora me volví más terrenal, vaya uno a saber, pero últimamente me ha sucedido algo distinto. Esta suerte de desvanecimiento continúo sintiéndola, pero al volver, lo que me invade es el temor de que mi yo sea tan frágil que sea difícil de aferrar y sumamente fácil de perder.
Uno hace cosas, algunas más naturales que otras, y eventualmente se va diferenciando de los demás, por mucho que la homogeneidad parezca el pan de cada día. Hay que pensar que no todo el mundo come pan a diario (lo que me lleva a pensar en cuán mundial será la costumbre de comer pan de panadería o similar -en contraposición al pan de molde. No es que tenga nada en contra del osito Bimbo, por si acaso. Yo lo respeto mucho y encuentro que está muy bien, aunque sea tan blanco-, de forma diaria. Porque siempre que veo pan en la televisión o cosas por el estilo, es pan de molde, y no es tan común). En otras palabras, uno siempre es distinto a los demás, sea algo forzado o no. Hay esfuerzos conscientes por ser distinto, como las tribus urbanas, y hay tendencias más instintivas, como ciertos gustos (porque hay otros, claro, netamente culturales). Pero ¿hasta dónde esa diferencia constituye refugio para nosotros? ¿Por qué sucede el desprendimiento de la persona?
Yo siempre he pensado que sucede porque, de una u otra manera, hay que reafirmarse más como uno mismo, ya sea para sí o para el mundo. Por eso es que el desprendimiento de la persona ocurre cuando hay pérdidas de algo que nos definía. Quizás me ha pasado por eso. Este año pasé a estar egresada y la pérdida se siente. Ya no vida universitaria de ir a clases y toda la rutina del asunto (aburrida a veces, diversa a veces). Siento la diferencia con mis amigos que siguen en ese mundo, y me siento distante (sniff). También pasé a estar soltera y eso (en lo más abstracto del asunto para evitarme juicios al respecto, por mucho que la mayoría sepa cuáles son), de igual modo significa una pérdida.
Existencialmente, soy un sujeto más arrojado al mundo que antes, tengo menos defensas y estoy más desnuda/expuesta (sí, particularmente aquí ando pensando en la primera interrogante) de lo normal. Con el tiempo, eso se vuelve rutina, como todo con el tiempo. Ahora hay que luchar. Luchar y definirse, pero más que nada, restregarse ante las propias narices qué se es y, por sobre todo, que se es.
Por cierto, lo de Madrox apuntaba, aparte de la geekería habitual, a que a él le sucede algo similar a lo que a mí, pero de forma más notoria. Él produce copias de sí que también son Jamie Madrox, con la característica de que cada copia es un aspecto distinto de él (irónico, tierno, perverso, etc.), y que además el Jamie original (Prime) tiene control sobre sus copias (se deshace de ellas absorbiéndolas D: ). Pero no todo le resulta de maravilla siempre, en particular cuando una de sus copias se niega a ser absorbida, o cuando una de las tantas que envía a estudiar por el mundo (adquiere los conocimientos y recuerdos al asimilarlas), se vuelve sacerdote y tiene su propia familia. Ni Jamie sabe del todo quién es él, porque él puede ser todos. Es todo un problema.
La primera de ellas, parte con trío (u orgía) y termina conmigo. La segunda de ellas, es una que el mismo Jamie se ha hecho antes: si Jamie Madrox tuviera sexo con Jamie Madrox, ¿sería masturbación?
Pero la tercera interrogante, y la que pretendo desarrollar a continuación (porque quiero mantenerme familiar... Ok, dentro de lo posible quiero mantenerme familiar en este blog. Aunque no dejaré de pensar en las otras preguntas mientras escribo lo que verán ya), si bien de todas formas guarda relación con la segunda interrogante, tiene que ver con lo siguiente: el desprendimiento de la persona.
Hit the monkey...
Si hay algo a lo que le temo, es a eso. Y le temo porque me ha pasado en bastantes -quizás demasiadas- ocasiones, y no es nada agradable. Es terrorífico.
El desprendimiento de la persona -y si nadie ha acuñado el término es mío ® y ™- es un fenómeno caracterizado por una pérdida (por fortuna) parcial (no me ha pasado de forma definitiva, así que no sabría asegurarlo más allá) de la noción del yo. Un compañero de la universidad una vez me dijo que eso que me pasaba era ascender al Nirvana. Pero, les digo, si eso es el Nirvana, me quedo con la banda...
La sensación es extraña porque no hay sensación. Es algo de lo que te das cuando luego de que ha sucedido. Como cuando tienes mucha prisa y sólo bastantes horas después, cuando vas al baño, te das cuenta de que te pusiste al revés la ropa interior. Sólo que no es así de divertido de contar. Antes me ocurría a menudo que "me iba" de mi cuerpo y "regresaba", y era al momento de regresar que sentía todo el peso del yo, de mí misma y todas esas terminologías (medias tontinas a veces) psicológicas en torno al sujeto. El self. Ese peso era abrumador, porque no sentía el alivio de regresar, sino la amargura de volver a ser un yo, de tener que perder la posibilidad de ser eso tan abstracto y universal como no tener noción en absoluto de uno mismo.
Quizás ahora me volví más terrenal, vaya uno a saber, pero últimamente me ha sucedido algo distinto. Esta suerte de desvanecimiento continúo sintiéndola, pero al volver, lo que me invade es el temor de que mi yo sea tan frágil que sea difícil de aferrar y sumamente fácil de perder.
Uno hace cosas, algunas más naturales que otras, y eventualmente se va diferenciando de los demás, por mucho que la homogeneidad parezca el pan de cada día. Hay que pensar que no todo el mundo come pan a diario (lo que me lleva a pensar en cuán mundial será la costumbre de comer pan de panadería o similar -en contraposición al pan de molde. No es que tenga nada en contra del osito Bimbo, por si acaso. Yo lo respeto mucho y encuentro que está muy bien, aunque sea tan blanco-, de forma diaria. Porque siempre que veo pan en la televisión o cosas por el estilo, es pan de molde, y no es tan común). En otras palabras, uno siempre es distinto a los demás, sea algo forzado o no. Hay esfuerzos conscientes por ser distinto, como las tribus urbanas, y hay tendencias más instintivas, como ciertos gustos (porque hay otros, claro, netamente culturales). Pero ¿hasta dónde esa diferencia constituye refugio para nosotros? ¿Por qué sucede el desprendimiento de la persona?
Yo siempre he pensado que sucede porque, de una u otra manera, hay que reafirmarse más como uno mismo, ya sea para sí o para el mundo. Por eso es que el desprendimiento de la persona ocurre cuando hay pérdidas de algo que nos definía. Quizás me ha pasado por eso. Este año pasé a estar egresada y la pérdida se siente. Ya no vida universitaria de ir a clases y toda la rutina del asunto (aburrida a veces, diversa a veces). Siento la diferencia con mis amigos que siguen en ese mundo, y me siento distante (sniff). También pasé a estar soltera y eso (en lo más abstracto del asunto para evitarme juicios al respecto, por mucho que la mayoría sepa cuáles son), de igual modo significa una pérdida.
Existencialmente, soy un sujeto más arrojado al mundo que antes, tengo menos defensas y estoy más desnuda/expuesta (sí, particularmente aquí ando pensando en la primera interrogante) de lo normal. Con el tiempo, eso se vuelve rutina, como todo con el tiempo. Ahora hay que luchar. Luchar y definirse, pero más que nada, restregarse ante las propias narices qué se es y, por sobre todo, que se es.
Por cierto, lo de Madrox apuntaba, aparte de la geekería habitual, a que a él le sucede algo similar a lo que a mí, pero de forma más notoria. Él produce copias de sí que también son Jamie Madrox, con la característica de que cada copia es un aspecto distinto de él (irónico, tierno, perverso, etc.), y que además el Jamie original (Prime) tiene control sobre sus copias (se deshace de ellas absorbiéndolas D: ). Pero no todo le resulta de maravilla siempre, en particular cuando una de sus copias se niega a ser absorbida, o cuando una de las tantas que envía a estudiar por el mundo (adquiere los conocimientos y recuerdos al asimilarlas), se vuelve sacerdote y tiene su propia familia. Ni Jamie sabe del todo quién es él, porque él puede ser todos. Es todo un problema.
Etiquetas:
Marvel,
reflexiones
2010/04/04
Shake it! Shake it! ~
Julio Esteban Richter, aka Rictor, es uno de los personajes más fail del universo Marvel. Es uno de los mutantes que perdió su poder en House of M. Tampoco es que su poder fuera muy cool (hacía vibrar la tierra, era el maldito hombre terremoto). Tampoco es que su apellido fuera tan poco obvio. Tampoco... La verdad es que antes o después de House of M, dudo que el personaje haya sido muy interesante. Al final, se une a X-Factor Investigations (a cargo del guapo douchebag de Jamie Madrox), y es un llorón que poca salida tiene. Ah. Wolfsbane se acuesta con él. Por pena.
Hit the monkey...
El punto es que Rictor no es tan cool porque hace poco más de un mes, la gente aquí de mi país (Chile, por si no saben, duh) tuvo el mismo asunto de poder que él alguna vez tuvo. No es que seamos chinos y nos hayamos puesto a saltar, aunque sí alteramos ciertos parámetros globales y ahora el día tiene como 0,algo menos microsegundos o quizás una medida muchos menor, pero la cosa es que el día dura menos. Cortesía de Chile.
Luego del terremoto del 27 de febrero de 2010 (a las 3:34 de la mañana... datos guardados en nuestros corazones y en nuestro morbo. El mismo morbo que llevó después a un sinnúmero de assholes y douchebags a andar haciendo turismo telúrico y tomar fotitos con sus celulares de cada estructura dañada que encontraran. Para ponerlo en el Lamebook, claro. No es que el servicio de Facebook sea usado para publicar cosas de la vida de las personas. Sobre todo porque la mayoría de sus usuarios carece de una que valga la pena publicar)... Me desvié. Decía. Luego del terremoto del 27 de febrero de 2010, la consigna de que se le remecieron los cimientos a los chilenos fue una muy usada. Demasiado. Como cuando eres sopa de sudor y cuentas con apenas una toallita húmeda para secarte, y al rato ya no distingues si la humedad de la susodicha toallita era con la que venía o si es la tuya, y de paso te das cuenta de que no te has secado nada tampoco. Todos creen que el terremoto remeció al país, a los chilenos, los corazones, etc. Pero nadie ha llegado al verdadero fondo del asunto, nadie ha visto la situación como realmente fue: los chilenos fueron los que remecieron la tierra.
¿Cómo? ¿Escucho un cómo? Nah. Saben que no tengo cómo escucharlo. Estoy escribiendo a un tiempo distinto del que ustedes leerán esto, tarados. Pero sigan creyendo que les hablo a ustedes. Eso es lindo. (Como yo)
Sí, nosotros los chilenos remecimos la tierra. Nosotros provocamos el terremoto. Ok. Estoy preparada para que me arrojen toda sarta de improperios, tomates y utencilios de cocina. Pero tengo un punto, y voy a probarlo...¡!
A decir verdad, no tengo mayor argumento para respaldar mi opinión. Por otra parte, confío en que ustedes pueden llegar a apoyar mi perspectiva. No podría decir si el terremoto fue obra oculta de Piñera o sus seguidores, así como para darle más power al inicio de su gobierno (puede ser, ¿no? Digo, está tan cargado, que si yo tuviera tanto dinero como él, tampoco sabría qué hacer, aunque no sé si un terremoto estaría dentro de mis opciones). También puede ser que necesitáramos alguna cosa que nos uniera más, desde el núcleo familiar hasta instituciones más grandes, you see? Así estamos todos orientados hacia un mismo objetivo (más o menos). Quizás fue la ira de Thor, ya saben. Porque, aunque este país se diga laico, es más cristiano que el papa (ok, no sé si el chiste acá se anula o no). Como no hay un culto más oficial a la mitología nórdica, y como él tiene un martillo... Todo cuadra.
El punto, de haber, es que no busquen culpables. Sí, bien, la naturaleza fue y todo ese asunto, pero esas cosas pasan. Sobre todo si todo nuestro maldito (lo quiero, lo quiero de todas formas) borde costero coincide con el encuentro de dos placas tectónicas. Oigan, al menos no estamos como Japón. Ahí se unen así como todas las placas que hay... EN EL MUNDO. Fancy shit.
Chile es un país y un pueblo poderoso porque tiene el poder de remecer la tierra, granjearse un terremoto que queda en los top 10 de los más fuertes del mundo (pero qué tanto, si casi todos esos son chilenos. Uno más, uno menos...) y, aun así, tener un espíritu abrumadoramente positivo. Tan positivo, que de seguro la gente volverá a construir con adobe.
¡Acuérdense de mis palabras...!
Por lo demás, no sé si sea producto de la paranoia mediática o lo de la ira de Thor iba en serio, pero han habido bastantes terremotos durante estas fechas. El día anterior al de Chile, uno en Japón (aunque su tsunami fue culpa de nosotros). Días después, uno en Taiwán. Luego, uno en Turquía. Y hoy, uno en la frontera México-EE.UU. (espero que mis mexicanos del alma se encuentren bien)
Hit the monkey...
El punto es que Rictor no es tan cool porque hace poco más de un mes, la gente aquí de mi país (Chile, por si no saben, duh) tuvo el mismo asunto de poder que él alguna vez tuvo. No es que seamos chinos y nos hayamos puesto a saltar, aunque sí alteramos ciertos parámetros globales y ahora el día tiene como 0,algo menos microsegundos o quizás una medida muchos menor, pero la cosa es que el día dura menos. Cortesía de Chile.
Luego del terremoto del 27 de febrero de 2010 (a las 3:34 de la mañana... datos guardados en nuestros corazones y en nuestro morbo. El mismo morbo que llevó después a un sinnúmero de assholes y douchebags a andar haciendo turismo telúrico y tomar fotitos con sus celulares de cada estructura dañada que encontraran. Para ponerlo en el Lamebook, claro. No es que el servicio de Facebook sea usado para publicar cosas de la vida de las personas. Sobre todo porque la mayoría de sus usuarios carece de una que valga la pena publicar)... Me desvié. Decía. Luego del terremoto del 27 de febrero de 2010, la consigna de que se le remecieron los cimientos a los chilenos fue una muy usada. Demasiado. Como cuando eres sopa de sudor y cuentas con apenas una toallita húmeda para secarte, y al rato ya no distingues si la humedad de la susodicha toallita era con la que venía o si es la tuya, y de paso te das cuenta de que no te has secado nada tampoco. Todos creen que el terremoto remeció al país, a los chilenos, los corazones, etc. Pero nadie ha llegado al verdadero fondo del asunto, nadie ha visto la situación como realmente fue: los chilenos fueron los que remecieron la tierra.
¿Cómo? ¿Escucho un cómo? Nah. Saben que no tengo cómo escucharlo. Estoy escribiendo a un tiempo distinto del que ustedes leerán esto, tarados. Pero sigan creyendo que les hablo a ustedes. Eso es lindo. (Como yo)
Sí, nosotros los chilenos remecimos la tierra. Nosotros provocamos el terremoto. Ok. Estoy preparada para que me arrojen toda sarta de improperios, tomates y utencilios de cocina. Pero tengo un punto, y voy a probarlo...¡!
A decir verdad, no tengo mayor argumento para respaldar mi opinión. Por otra parte, confío en que ustedes pueden llegar a apoyar mi perspectiva. No podría decir si el terremoto fue obra oculta de Piñera o sus seguidores, así como para darle más power al inicio de su gobierno (puede ser, ¿no? Digo, está tan cargado, que si yo tuviera tanto dinero como él, tampoco sabría qué hacer, aunque no sé si un terremoto estaría dentro de mis opciones). También puede ser que necesitáramos alguna cosa que nos uniera más, desde el núcleo familiar hasta instituciones más grandes, you see? Así estamos todos orientados hacia un mismo objetivo (más o menos). Quizás fue la ira de Thor, ya saben. Porque, aunque este país se diga laico, es más cristiano que el papa (ok, no sé si el chiste acá se anula o no). Como no hay un culto más oficial a la mitología nórdica, y como él tiene un martillo... Todo cuadra.
El punto, de haber, es que no busquen culpables. Sí, bien, la naturaleza fue y todo ese asunto, pero esas cosas pasan. Sobre todo si todo nuestro maldito (lo quiero, lo quiero de todas formas) borde costero coincide con el encuentro de dos placas tectónicas. Oigan, al menos no estamos como Japón. Ahí se unen así como todas las placas que hay... EN EL MUNDO. Fancy shit.
Chile es un país y un pueblo poderoso porque tiene el poder de remecer la tierra, granjearse un terremoto que queda en los top 10 de los más fuertes del mundo (pero qué tanto, si casi todos esos son chilenos. Uno más, uno menos...) y, aun así, tener un espíritu abrumadoramente positivo. Tan positivo, que de seguro la gente volverá a construir con adobe.
¡Acuérdense de mis palabras...!
Por lo demás, no sé si sea producto de la paranoia mediática o lo de la ira de Thor iba en serio, pero han habido bastantes terremotos durante estas fechas. El día anterior al de Chile, uno en Japón (aunque su tsunami fue culpa de nosotros). Días después, uno en Taiwán. Luego, uno en Turquía. Y hoy, uno en la frontera México-EE.UU. (espero que mis mexicanos del alma se encuentren bien)
Etiquetas:
Chile,
Marvel,
reflexiones
2010/04/03
The comeback D:
Tiempos de cambio, o tiempo de cambios. A fin de cuentas, muchos tiempos y muchos cambios. Partiendo por el asunto este del nuevo blog y el abandono del que todos conocían y amaban. La razón principal se debe a alguien que empieza con i y termina en diota, alguien a quien no quiero darle cuenta de mi vida y todas las cosas que puedan suceder. Que van a suceder, mejor dicho. Más adelante relataré algo más al respecto... Esta entrada es como la bienvenida e inauguración a mi nueva ventana pública en la internet (o internerd).
Ayer fui a ver The Men Who Stare at Goats (y la veré incontables veces. Eventualmente. En mi vida). Se las recomiendo... Si aceptan el humor absurdo pero sumamente consistente dentro de su propia lógica:
Por lo demás, espero que siga teniendo más o menos el mismo público lector, y animo a los que tengan algo de tiempo libre, como yo, a hacer estupideces similares (de paso, saludo a Fran y la felicito por haberse animado a empezar su propio blog).
Ayer fui a ver The Men Who Stare at Goats (y la veré incontables veces. Eventualmente. En mi vida). Se las recomiendo... Si aceptan el humor absurdo pero sumamente consistente dentro de su propia lógica:
Por lo demás, espero que siga teniendo más o menos el mismo público lector, y animo a los que tengan algo de tiempo libre, como yo, a hacer estupideces similares (de paso, saludo a Fran y la felicito por haberse animado a empezar su propio blog).
Etiquetas:
cine,
recomendaciones
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






