2010/04/06

Yo y los otros

     Este es Jamie Madrox (aka Multiple Man). Ya les comentaba de él en el post pasado. Jamie, aparte de ser mi tipo, salvo por lo douchebag que es generalmente, tiene el poder de crear una copia de sí mismo cada vez que golpea a alguien o recibe un golpe. Esto me hace pensar en muchas cosas, en serio.
     La primera de ellas, parte con trío (u orgía) y termina conmigo. La segunda de ellas, es una que el mismo Jamie se ha hecho antes: si Jamie Madrox tuviera sexo con Jamie Madrox, ¿sería masturbación?
Pero la tercera interrogante, y la que pretendo desarrollar a continuación (porque quiero mantenerme familiar... Ok, dentro de lo posible quiero mantenerme familiar en este blog. Aunque no dejaré de pensar en las otras preguntas mientras escribo lo que verán ya), si bien de todas formas guarda relación con la segunda interrogante, tiene que ver con lo siguiente: el desprendimiento de la persona.
Hit the monkey...


     Si hay algo a lo que le temo, es a eso. Y le temo porque me ha pasado en bastantes -quizás demasiadas- ocasiones, y no es nada agradable. Es terrorífico.
     El desprendimiento de la persona -y si nadie ha acuñado el término es mío ® y ™- es un fenómeno caracterizado por una pérdida (por fortuna) parcial (no me ha pasado de forma definitiva, así que no sabría asegurarlo más allá) de la noción del yo. Un compañero de la universidad una vez me dijo que eso que me pasaba era ascender al Nirvana. Pero, les digo, si eso es el Nirvana, me quedo con la banda...
     La sensación es extraña porque no hay sensación. Es algo de lo que te das cuando luego de que ha sucedido. Como cuando tienes mucha prisa y sólo bastantes horas después, cuando vas al baño, te das cuenta de que te pusiste al revés la ropa interior. Sólo que no es así de divertido de contar. Antes me ocurría a menudo que "me iba" de mi cuerpo y "regresaba", y era al momento de regresar que sentía todo el peso del yo, de mí misma y todas esas terminologías (medias tontinas a veces) psicológicas en torno al sujeto. El self. Ese peso era abrumador, porque no sentía el alivio de regresar, sino la amargura de volver a ser un yo, de tener que perder la posibilidad de ser eso tan abstracto y universal como no tener noción en absoluto de uno mismo.
     Quizás ahora me volví más terrenal, vaya uno a saber, pero últimamente me ha sucedido algo distinto. Esta suerte de desvanecimiento continúo sintiéndola, pero al volver, lo que me invade es el temor de que mi yo sea tan frágil que sea difícil de aferrar y sumamente fácil de perder.

     Uno hace cosas, algunas más naturales que otras, y eventualmente se va diferenciando de los demás, por mucho que la homogeneidad parezca el pan de cada día. Hay que pensar que no todo el mundo come pan a diario (lo que me lleva a pensar en cuán mundial será la costumbre de comer pan de panadería o similar -en contraposición al pan de molde. No es que tenga nada en contra del osito Bimbo, por si acaso. Yo lo respeto mucho y encuentro que está muy bien, aunque sea tan blanco-, de forma diaria. Porque siempre que veo pan en la televisión o cosas por el estilo, es pan de molde, y no es tan común). En otras palabras, uno siempre es distinto a los demás, sea algo forzado o no. Hay esfuerzos conscientes por ser distinto, como las tribus urbanas, y hay tendencias más instintivas, como ciertos gustos (porque hay otros, claro, netamente culturales). Pero ¿hasta dónde esa diferencia constituye refugio para nosotros? ¿Por qué sucede el desprendimiento de la persona?
     Yo siempre he pensado que sucede porque, de una u otra manera, hay que reafirmarse más como uno mismo, ya sea para sí o para el mundo. Por eso es que el desprendimiento de la persona ocurre cuando hay pérdidas de algo que nos definía. Quizás me ha pasado por eso. Este año pasé a estar egresada y la pérdida se siente. Ya no vida universitaria de ir a clases y toda la rutina del asunto (aburrida a veces, diversa a veces). Siento la diferencia con mis amigos que siguen en ese mundo, y me siento distante (sniff). También pasé a estar soltera y eso (en lo más abstracto del asunto para evitarme juicios al respecto, por mucho que la mayoría sepa cuáles son), de igual modo significa una pérdida.
     Existencialmente, soy un sujeto más arrojado al mundo que antes, tengo menos defensas y estoy más desnuda/expuesta (sí, particularmente aquí ando pensando en la primera interrogante) de lo normal. Con el tiempo, eso se vuelve rutina, como todo con el tiempo. Ahora hay que luchar. Luchar y definirse, pero más que nada, restregarse ante las propias narices qué se es y, por sobre todo, que se es.

     Por cierto, lo de Madrox apuntaba, aparte de la geekería habitual, a que a él le sucede algo similar a lo que a mí, pero de forma más notoria. Él produce copias de sí que también son Jamie Madrox, con la característica de que cada copia es un aspecto distinto de él (irónico, tierno, perverso, etc.), y que además el Jamie original (Prime) tiene control sobre sus copias (se deshace de ellas absorbiéndolas D: ). Pero no todo le resulta de maravilla siempre, en particular cuando una de sus copias se niega a ser absorbida, o cuando una de las tantas que envía a estudiar por el mundo (adquiere los conocimientos y recuerdos al asimilarlas), se vuelve sacerdote y tiene su propia familia. Ni Jamie sabe del todo quién es él, porque él puede ser todos. Es todo un problema.

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